LA CASA QUE SE QUEDÓ SIN EDUCACIÓN

“No es la la mochila y el uniforme  que cargues, si no la actitud que demuestres después de clases lo que te hace educado.”

El respeto a los padres es donde se comienza  a conocer a los niños y jóvenes de hoy.  Sus comportamientos tanto solos y acompañados con sus padres, cuando estas cambian sus actitudes, es por ellos que si la atención de los padres a los hijos tiende a ser diferente, por ende las condiciones de educación. El respeto surge del amor a nuestros hijos y son las acciones las que nos permiten ganar este cada día.

Los valores dejan de ser el fundamento de su esencia humana para convertirse en modas acorde a las tendencias publicitarias, se dan ejemplos como: si te  muestras más bravo serás más respetado; si muestras tu cariño es debilidad y tantas más.

La reunión familiar y la convivencia preocupada más por la foto de las redes sociales  que el calor de platica, de las anécdotas de cada uno y la sonrisa espontánea de la intervención de los asistentes. Todo es una vida de apariencia. La urgencia de ganar un like en una carrera por conseguir popularidad en la que todo se vale hasta llegar a los extremos.

La intención de muchos padres por acelerar el crecimiento de sus hijos para lograr su independencia, para liberarse de lo que parece su carga. El compromiso de los padres en la educación de los hijos se encuentra ante el mayor reto no por el uso de las tecnologías presentes y por la condiciones económicas y de inseguridad social que se vive si no por recuperar ese compromiso por la integración familiar.

El egoísmo y la envidia se hacen presente en todo momento, por el deseo de poseer algo material o humano en lugar de buscar convivencia con la libertad de las parejas y en la satisfacción de la necesidad reales. No por el hecho de contar con más artículos de entretenimiento  se consigue más felicidad si al contrario es  mayor  soledad. Esto se agrava cuando la figura de Mamá y Papá están en disputa para conseguir el respaldo de los hijos para ver al otro de la peor forma y no es el único caso como el de los padres que quieren que  los abuelos o tíos  eduquen a sus hijo cuando se encuentran ausentes.

El agradecimiento es más visto como un deber de quienes te ayudan, que una muestra de humildad, aplicada tanto en los miembros de la familia como la sociedad en general. La relación de dependencia cínica de recibir sin trabajar o chantajear por conseguir los placeres es mediocre y egoístas llevando a la decadencia humana.

Ante este situación los tres factores que reclaman los hijos son la Atención, Comunicación y Admiración que mucho hace falta.

Los padres de familia están pasando por alto la Atención a los hijos ya que los quieren tratar como adultos. Un caso como el que se discute por la escuela al obligarlos a estudiar, ellos consideran que si el hijo no quiere estudiar o no se empeña en sus estudios es decisión de ellos. En todo caso el pierde las oportunidades que le dan los padres. Los  padres consideran  que ellos también tienen que hacer sus propias vidas. Aunque a esa edad tomar decisiones los niños y  adolescentes tienen más problemas de identidad y vocación. ¿En donde está la protección de los padres? y  ¿En donde queda el afán de superación para sus hijos?

En la  comunicación es curioso observar que la gran cantidad de mensajes que se dan día a día entre las distintas redes sociales y medios de comunicación entre tantos, no hay tiempo para expresar un saludo o poner atención a la compañía presente. Pero no es el único fenómeno que pasa con las reuniones, giran en  destacar quién es más atrevido o quien controla a otra persona. Esto resulta como consecuencia de que los padres también se enfocan en hablar sólo de lo que ellos quieren y necesitan en lugar de buscar en bien común de sus miembros.

La admiración de los padres a sus hijos, aunque este aparece sólo en el niño o joven aplicado en la escuela. Los hijos son la esencia de sus padres y el reflejo de su familia o su casa. Mientras no nos involucremos en su atención en observar sus cualidades estamos desaprovechando su mejor oportunidad de vida en la que pueden destacar.

Los tres factores que dañan la relación entre padres e hijos son los tiempos de convivencia, la tecnología y la sobreprotección.

La gran distancia que se genera entre cada uno de los miembros se da por la falta de contacto y por este es en el abrazo y caricia. Cada vez están simples las despedidas con apenas un  adiós sin una mirada. ¡Se tiene tanta seguridad de que se verán después!

La tecnología de la información y comunicación y el uso de las distinta aplicaciones en los diferentes dispositivos y su impacto en la educación de los hijos. La televisión en su tiempo produjo un problema similar pero ahora llega al grado de la enajenación y dificultades para entender lo que es real de lo virtual. Así que dime: ¿qué uso le das?, ¿qué aplicaciones usas?y yo te diré quien eres.

La permisibilidad de los hijos es cada vez más dañino por una relación en la que los padres dicen –  ¡estoy para ti cuando tengas un problema y aunque no tengas razón!, -¡para que veas que si te quiero!. Esa es la sociedad en la que no quiere acatar ninguna norma de trabajo y responder por sus actos, al grado desacreditar a las personas e instituciones, antes de aceptar su falta. Esto se complica por la manera en que hacen sus actividades de casa o trabajo enseñándoles a hacer las tareas por hacerlas aunque  queden mal y carentes de toda calidad, en la que no se tenga la mínima consideración de cómo afectan a otros. Es entonces hacer las actividades y tareas por la conveniencia de hacerlas y cumplir sin procurar dar el mayor esfuerzo y esmero.

No es la la mochila y el uniforme  que cargues, si no la actitud que se demuestra después de sus clases lo que te hace educado. La escuela ante una sociedad que se deforma, su  intervención se anula ante la falta de participación de los padres por atender la educación de sus hijos como algo prioritario en el que nadie hace nada por no tener ningún conflicto. Desmoronándose el desarrollo de los ciudadanos apáticos, individualistas, y desinteresados de todo lo que acontece en su contexto.

El mayor temor social que puede existir no es la desintegración familiar si no a la deformación familiar en la pérdida de valores y desarrollo hábitos de modas.

¿Hasta dónde parará? Esto dependerá de que tanto Padres de Familia, Profesores y Autoridades se involucren en desarrollar la actividades de desarrollo humano comunitario.